Cinco consejos
1. No acudas al gimnasio inmediatamente después de haber tomado alimentos. Procura dar tiempo a que la digestión se complete. Eso sí: ve bien hidratado y llévate suficiente agua para beber durante la sesión.
2. Busca un compañero a la hora de acudir al gimnasio. Ambos se estimularán para que la sesión sea más provechosa y, sobre todo, para que tenga continuidad. No olvides que los resultados se ven a largo plazo.
3. Establece —de preferencia asesorado por un instructor— un programa específico de actividades acorde con tus propósitos. Por ejemplo, si tu objetivo es perder unos kilos, deberás dar prioridad a los ejercicios cardiovasculares (bicicleta. aeróbicos, saltos con cuerda...).
Si lo que deseas es ganar peso (volumen muscular), deberás centrar tu actividad en el trabajo con pesas.
4. Comienza por una actividad física moderada con una frecuencia no mayor de tres días alternos a la semana. Es necesario que los músculos y las articulaciones vayan acostumbrándose, en forma paulatina, al esfuerzo.
Lo que sí es muy recomendable es que procures hacer los ejercicio a la misma hora y con igual duración.
5. Termina la sesión realizando el mismo tipo de ejercicio con el que la iniciaste (caminata, carrera, bicicleta), pero a una menor intensidad durante aproximadamente cinco minutos. Con ello, evitarás las posibles sensaciones de vértigo o mareo posteriores al ejercicio; además, recuperarás así los ritmos tanto respiratorio como cardiaco y, a la vez, relajarás los músculos.